En el uso de los morteros de cal como revestimiento, encontramos una variabilidad de terminología según la zona geográfica y el autor que se consulte que crea un cruce de conceptos importante. Por ejemplo, Juan de Villanueva iguala enfoscar y jaharrar, diferenciándolo de revocar y guarnecer. Ignacio Gárate Rojas (Gárate, 1994), tras comentar las definiciones de Villanueva anteriormente citadas, iguala todos los conceptos en el apéndice de vocabulario. Se habla de estuco a la tirolesa y de enlucido a la tirolesa, y no queda clara la diferencia entre ambos.
 
Por ello, consideramos de interés aclarar en qué contexto vamos a utilizar cada una de estas palabras técnicas en el presente trabajo.

Entenderemos que un revestimiento se compone de una capa de nivelación denominada enfoscado o jaharrado, y un posterior tendido o proyectado denominado revoco en el cual pueden efectuarse múltiples acabados. El revoco antiguamente se refería a la última capa de acabado del revestimiento continuo situada al exterior del paramento, en la actualidad se puede describir indistintamente con este término la última capa del revestimiento o todo el conjunto. El guarnecido, en cambio, se refería antiguamente a la primera y última capa de un revestimiento continuo de yeso tanto en el exterior como en el interior. Actualmente el yeso no se considera apropiado para exteriores y esta palabra se usa para revestimientos realizados en el interior.

Estos acabados pueden ser confeccionados con morteros o pastas de cal, cal y cemento o cal y yeso en el ámbito del presente trabajo. Mediante el empleo de morteros se consiguen acabados tales como el revoco liso a la llana, de cal y alabastro, el liso lavado, la sagramatura, los rústicos, etc. También puede confeccionarse un enjabelgado, un revoco mediante hot lime, o mediante un tadelakt con árido, cuyas variaciones comentaremos más adelante.

Mediante el empleo de lechadas y pastas de cal se realizan los encalados, una de las variantes del tadelakt, la pintura al fresco, y la veladura y la pintura de cal mediante agua de cal.

El estuco constituye un revoco cuya capa final lleva polvo de mármol, denominado marmoración, y puede acabarse con la mayoría de las técnicas mencionadas anteriormente, por lo que un revoco a la tirolesa y un estuco a la tirolesa no serían sinónimos. Además, puede aplicarse a los estucos una pintura al fresco, la cual puede someterse a un planchado o no, y en el caso de los esgrafiados la capa anterior que queda vista puede tener una gran variedad de los acabados anteriormente citados, y la capa superior otros tantos. Por tanto, nos encontramos ante una infinidad de posibles combinaciones a la hora de realizar un  revestimiento.
 

Finalmente, es importante aclarar que un enlucido se refiere a la capa de acabado de un revestimiento, refiriéndonos así a un estuco enlucido como la capa final de éste.

 

Bibliografía:  (Gárate, 1994)

 

Volver a Revestimientos verticales