A continuación se detallan las consideraciones que deben tenerse en cuenta para el uso de los morteros puros de cal, así como sus posibles aplicaciones en la restauración.

Consideraciones

Para cualquier tipo de revestimiento, debe existir una compatibilidad entre los materiales que componen el paramento y los que componen el mortero, ya que la resistencia del mortero no debe ser superior a la resistencia del sillar o ladrillo. El paramento de soporte debe estar endurecido, exento de suciedad o impurezas y debe ser rugoso para garantizar la adherencia. De no ser así, deberá picarse para asegurar dicha rugosidad, o bien colocar una malla que, al mismo tiempo, absorberá las deformaciones. Actualmente, se colocan mallas de tela de gallinero o de fibra de vidrio para evitar las fisuraciones por dilatación o contracción de los materiales que componen el paramento.

En caso de realizarse una capa previa de nivelación, ésta deberá también ser rugosa para garantizar la adherencia.


Deberá humedecerse el soporte para evitar que el agua el mortero migre hacia el paramento, produciéndose un secado demasiado rápido y por tanto fisuraciones.


A continuación se procederá al amasado del mortero, preferiblemente de forma mecánica, obteniendo una pasta cremosa y trabajable, pero no demasiado fluida, ya que eso comportaría un exceso de agua y un mayor riesgo de fisuración.


La aplicación del mortero se realiza mecánicamente mediante una o dos capas proyectadas, la primera ortogonal y la siguiente a 45º, o bien manualmente en dos o tres capas. Entre cada capa es necesario esperar a que ésta endurezca lo suficiente.


La primera capa se denomina capa de agarre, tiene un espesor de entre 15mm en morteros mixtos y hasta 20mm en morteros de cal. En el segundo caso debe realizarse en varias manos, siendo mecánicamente más resistente la del interior. La superficie de esta capa deberá quedar rugosa para garantizar la adherencia de la segunda capa.


La segunda capa se denomina cuerpo de enlucido o regulación, tiene un espesor de entre 1 y 15mm. Debe ser compacta y homogénea, y también rugosa para recibir la tercera capa.


La capa de terminación es la tercera capa de un revestimiento y tiene un espesor entre 5 y 7mm distribuido en dos capas. Esta capa conferirá la protección al revestimiento ante las agresiones externas, así como su impermeabilidad. Existen diferentes acabados según la zona y el artesano que las realice, que se detallan más adelante. Si a esta capa se le añaden pigmentos para su coloración, estos deben constituir un porcentaje menor al 5% respecto al peso de cal apagada empleada.


Para evitar la aparición de humedades por capilaridad se recomienda realizar un corte a 60cm de altura del paramento, en los que se recomienda aplicar el revestimiento con llana. En caso de que dicho paramento se encuentre expuesto al agua, se recomienda el uso de cal hidráulica, excepto en tapiales, mamposterías, hormigón celular o ladrillo, en los que se recomienda la aplicación de un hidrofugante en la superficie.


La aplicación de morteros puros de cal en revestimientos se recomienda que la temperatura ambiente oscile entre los 10 y los 30ºC, evitando los periodos extremos en cuanto a humedad relativa (ANCADE, 2008). Además, debido al lento proceso de carbonatación de la cal aérea se recomiendan espesores máximos de 10mm. En los días posteriores a su puesta en obra se recomienda proteger el paramento de los agentes externos mediante lonas o plásticos para evitar el secado excesivamente rápido del mortero que además de la pérdida de agua de amasado podría conllevar una retracción y una mala carbonatación y por tanto mal endurecimiento de éste. Por ello, deberá humedecerse periódicamente el paramento. La adición de materiales puzolánicos al mortero disminuye este riesgo.


Los revestimientos con morteros de cal pueden ser utilizados para proteger soportes antiguos, que son normalmente muros de fábrica de ladrillo o piedras. Es necesario tener en cuenta en esos casos, que la preparación del soporte debe efectuarse de forma más minuciosa para obtener un buen resultado.


“Para que los jarrados, enlucidos y revoques duren mucho tiempo y no se hiendan, se ha de cuidar de no aplicarlos hasta que las paredes y tabiques estén bien secos; porque los jarrados expuestos al aire, secándose más prontamente que lo interior de las paredes y tabiques, se hienden y quebrantan". (Alberti, 1582)


Las juntas deben ser saneadas mediante limpiado por cepillo, humedecidas y rellenadas con un mortero de cal aérea, a este proceso se lo denomina rejuntado. En el caso de las antiguas mamposterías de piedra, así como los antiguos revestimientos, deben ser picados y deben quedar libres de polvo. Para ello, es aconsejable emplear un compresor de aire o agua a presión. Los bloques de piedra o ladrillo fisurados o degradados deben ser sustituidos previamente a la aplicación del revestimiento. Así mismo, deben rellenarse los huecos, grietas y fisuras del soporte.


En caso de existir humedad por capilaridad en el paramento, ésta deberá tratarse previamente  a la realización del revestimiento.

Aplicaciones

En el caso de querer restaurar un muro de mampostería, pueden confeccionarse juntas de sellado, para mantener la apariencia original del paramento. Si la piedra no confiere un plano vertical, deberá aplicarse un revestimiento en dos capas. Si la piedra presenta caras suficientemente levantadas en cambio, puede realizarse un revoco parcial “a piedra vista” para disimular la falta de planimetría del muro.


En los soportes de madera, la adherencia entre ésta y el mortero es muy escasa, por lo que conviene colocar una malla metálica de agarre. En el caso de las vigas, se recomienda realizar una capa previa de gubia o formón que le conferirá mayor rugosidad. También puede aplicarse pintura asfáltica para evitar la entrada del agua del mortero en la viga. A continuación, éstas se pueden cubrir con alambre o cuerda en zigzag anclando el sistema mediante clavos. Finalmente se aplicará el mortero de cal. Se procederá análogamente en el caso de soportes con elementos metálicos auxiliares, empleando en todo caso una pintura asfáltica que prevendrá la aparición de óxido.


Los tapiales, debido a su contenido arcilloso, no suelen ser compatibles con las cales hidráulicas, por lo que los artesanos recomiendan utilizar cal aérea apagada. Parea garantizar la adherencia puede utilizarse una malla o una antigua técnica consistente en una disposición de clavos o puntas galvanizadas que repartan el peso del revestimiento, ambas soluciones tan sólo serán necesarias si el revestimiento a realizar tiene un grosor considerable. En al caso de la técnica de colocación de puntas, estas deberán quedar cubiertas por el revestimiento. En caso de no ser necesario ninguno de los dos sistemas, se procederá a la limpieza del soporte y la humectación del tapial con lechada de cal previo a la aplicación del revestimiento.


En los revestimientos de hormigón celular producidos en autoclave debe tenerse en cuenta que éste es un soporte débil, por lo que se recomienda la utilización de cal aérea y la aplicación del revestimiento en tres capas, cuyas respectivas resistencias mecánicas deberán decrecer del soporte a la capa de acabado.

 

Bibliografía: (ANCADE, 2008); (Gárate, 1994); (Alberti, 1582)

 

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