Son pocos los datos arquitectónicos que se conservan de las culturas neolíticas de todo el mundo, pero el trabajo de numerosos arqueólogos e historiadores nos han permitido reconstruir algunos de los hechos más significativos. El dominio del fuego posibilitó el uso tanto de la cal como del yeso, y fue el segundo el que en sus inicios fue más utilizado, sobretodo en obras de mampostería. El motivo más convincente es que el aljez o piedra del yeso requiere una temperatura de 120ºC para llegar a la calcinación y ser apto para su uso, temperatura muy inferior a la de la cal, que se calcina a unos 850ºC.

Una de las más antiguas evidencias del uso de la cal en la construcción la encontramos en una de las viviendas de la cultura establecida en la península de Anatolia en el año 6000 a.C. en Catal Hüyük, Turquía. El arqueólogo James Mellaart (Coloma, 2008) la describió como una edificación de dos niveles sustentada con pilares de madera revestidos de cal pintada de rojo en cuyas paredes había bellísimos frescos emulando formas animales y una ciudad en la falda de un volcán.

De la cultura de Jericó, coetania a Catal Hüyük, se conservan cisternas que fueron construidas con cal. Un equipo de arqueólogos rusos también descubrió en sus excavaciones en Djeitun, Turkmenistan, al oeste del mar Caspio, algunas viviendas cuyos pavimentos estaban realizados con morteros de cal. Edward Beicon (Gárate, 1994) afirmó que dichas viviendas pertenecían al tercer y cuarto milenio a.C.

En la antigua Mesopotamia también se han hallado restos que atestiguan tanto su fabricación como su aplicación. Por ejemplo, existe un horno de cal del 2500 a.C., y se encuentra cal aplicada en frisos y frescos, por ejemplo los hallados en el palacio asirio de Til Barsib en Tel-Ahmar, construido en el siglo XVIII a.C.

C.L. Woolley, en “Excavations at Ur” también documentó el uso del revoco como revestimiento en las paredes de la ciudad caldea de Ur, en el actual Irak. (Alejandre, 2002)

En otros contextos, como por ejemplo en Sudamérica, durante el desarrollo de la cultura maya entre el 300 y el 900 d.C. se utilizó la cal para el estuco y tinte de los motivos decorativos esculpidos en sus centros ceremoniales. Son testigo de ello Palenque, Copan, Chichéntzá… Sus sucesores, toltecas y aztecas, también utilizaron estas técnicas.

En la cultura indígena del Perú se usaba la cal en la construcción previamente a la llegada de las colonias españolas, sobretodo la pintura de cal para la coloración de frescos y motivos decorativos. También empleaban la cal mezclada con barro para la estabilización de adobes, igual que los árabes, y mezclaban cal y asfalto para la confección de morteros de mampostería.

Por otro lado, también se tienen noticias de su uso en el Palacio de Rusos de Creta, hacia el año 1500 a.C. como enlucido de base para unas pinturas murales. (Arredondo, 1991)

En China se descubrió un enorme ejército de estatuas de terracota que custodiaba la tumba imperial de la dinastía Qin, del 246 d.C. Dichas estatuas fueron policromadas mediante cales pigmentadas. También se conoce que en la Muralla China se empleó ampliamente el mortero de cal.

La cal es, por tanto, un material que se encuentra en la naturaleza de forma genérica, en diferentes y abundantes zonas del planeta. A pesar de ser extraída en diferentes entornos y culturas, en todas ellas se ha sometido a procesos similares con el fin de ser empleada como material de construcción.

Bibliografía: (Garate, 1994); (Arredondo, 1991); (Coloma 2008); (Vázquez et al. 1993); (Gomà 1979); (Camuñas 1980)

Vease también: http://www.catalhoyuk.com/bibliography.html

 

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