María Teresa Gómez Morgade

Arquitecta, ETSAC Master en Renovación Urbana y Rehabilitación USC, Master en Tecnologías para la protección del Patrimonio Cultural Uvigo, Doctorando Protección del Patrimonio Uvigo, España.

 

Resumen
La arquitectura tradicional ha tenido una permanente y estrecha relación con el medio natural y geológico. Así, hanido surgiendo tipologías constructivas resultado de la interacción de ese medio (los materiales disponibles) con la sabiduría constructiva de sus habitantes.
Aunque se puede afirmar que Galicia es una región en la que predominan las rocas silíceas (granitos y esquistos), las calizas ocupan un 5% de su superficie, apareciendo en la mitad oriental de la provincia de Lugo y el noroeste de la de Orense. Como consecuencia lógica, en Galicia surgen los hornos de cal y el oficio tradicional de los caleros.

Tanto en el litoral como en el interior, la arquitectura tradicional gallega utilizó la cal para para evitar la entrada de agua mediante acabados diversos de los muros de piedra: revocos, encintados o revocos de barro encalados o pintados. Además, en zonas de las provincias de Lugo y Orense, dichos tratamientos sirvieron como decoración de sus fachadas con elementos abstractos, geométricos o figuras, dando lugar a una manifestación artística tradicional.
En el interior de las edificaciones, la cal va ser utilizada como consolidante de los revestimientos de barro, de los muros de piedra y de la tabiquería realizada con entramado de madera (pallabarro y barrotillo), o como mortero de relleno de alguna de estas tabiquerías.
Este artículo se plantea dar a conocer el uso de la cal en la arquitectura tradicional gallega, ya que se considera que el conocimiento es el primer paso para su puesta en valor.