Pablo Guerra García. Universidad Politécnica de Madrid

David Sanz Arauz. Universidad Politécnica de Madrid

Antonio Batanero Nieto. ABN Patrimonio

Juan Carlos Batanero Nieto. ABN Patrimonio

Israel J. Alcón García. ABN Patrimonio

 

Resumen
En el año 2014 el ayuntamiento de Trillo se propuso realizar el estudio completo del puente de Trillo sobre el río Tajo, obra del s. XVI, y una de las obras públicas históricas de mayor relevancia en la provincia de Guadalajara. Se trata de una pieza con múltiples etapas constructivas y varias restauraciones, con una conservación compleja dado su estado patológico y su uso. Es por ello que la empresa de arqueología ABN Patrimonio, junto con la Universidad Politécnica de Madrid, desarrollaron un estudio sobre el estado del puente, que incluía el análisis de los morteros, a la par que se desarrollaban otros trabajos arqueológicos. Se tomaron un total de 14 muestras de morteros del puente de acuerdo con las especificaciones del equipo de arqueología añadiendo, además, muestras de algunas estructuras cercanas. Los análisis, que se efectuaron en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y en el CAI de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid, comprenden un estudio mediante esterero-microscopía, difracción de rayos X, microscopía óptica de luz polarizada y microscopía electrónica de barrido con microanálisis.


Los resultados permitieron elaborar una tabla tipológica de morteros que recababa información sobre los conglomerantes empleados, los áridos, las dosificaciones e incluso algunas evidencias de los deterioros que estaban sufriendo las argamasas. También se identificaron microorganismos, diversidad en las dosificaciones, consistencias y tamaños variadas, etc. A partir del procesado conjunto de la información histórica, arqueológica y de los análisis químicos y mineralógicos se propuso un nuevo mortero para la intervención en obras de restauración, que fuera compatible con los materiales históricos del puente y su estado de conservación.
Esta investigación confirma el valor de los trabajos multidisciplinares en el campo del patrimonio cultural. No solo son necesarios desde el punto de vista de un mayor y más profundo conocimiento del pasado, sino de cara a la prevención y conservación de sus restos.